23 jul. 2007

Descripción Física ...

Castillo de FUENSALDAÑA ( Valladolid )

( Antigua Sede de las Cortes de Castilla y León )
El Castillo ...

El castillo - fortaleza de Fuensaldaña destaca por su torre. Castillo de la denominada escuela o modelo de Valladolid la altura de la torre debía ser igual a lado del recinto y al doble de la altura de este pero, por los problemas económicos de sus dueños, la muralla es algo más baja. Los ángulos de la muralla se rematan con cuatro gruesos cubos con saeteras. La puerta está resguardada entre uno de estos cubos y la torre siendo de traza gótica y ornada por un blasón de los Vivero-Guzmán. La torre ostenta escudo de Alonso Pérez de Vivero y de su mujer Davila-Guzmán. El dato más cierto sobre su construcción es de 1453 ya que al morir asesinado don Alonso Pérez de Vivero, por su conjura contra Don Álvaro de Luna, podemos leer en la relación de sus bienes: "La villa de Fuensaldaña con la torre e fortaleza que esta comenzada...". El castillo pasa por diversos avatares fruto de las políticas de alianzas de sus dueños y es confiscado por el rey en al menos dos ocasiones. En 1521 se acordó su derribo aunque nunca llegó a ejecutarse.
La construcción principal es la torre que consta de una sola dependencia por planta, de tipo palaciego. El acceso tenía lugar por la principal -el actual "salón rojo"- a la que se accedía por un puente levadizo desde la escalera de piedra que se conserva ahora integrada en el recinto. Desde allí se podía subir al resto de las plantas y se tenía acceso al granero mazmorra inferior.
Del primitivo patio de armas no se conserva nada salvo la escalera que daba acceso a la torre. La Diputación al restaurar el castillo, para Parador de Turismo, construyó un bello patio porticado en ladrillo visto y madera con columnas de piedra del país. Al tiempo de estar la Cortes en Fuensaldaña, y vista la falta de espacio, se derribó este y en su lugar se levantó el actual hemiciclo. La maciza escalera original, en forma de machón cuadrangular de considerable altura por el que a través de un puente levadizo podía accederse a la torre, ha quedado integrado en las distintas obras que se han realizado en el castillo que, aun así, conserva las características primitivas de una construcción fuerte e inexpugnable. Realizado todo el en piedra de sillería caliza los algunos bloques conservan las firmas o signos iniciáticos de los canteros. Según documentos que se conservan en la obra trabajaban un grupo de moros cautivos propiedad de los Vivero al mando del cantero Mahamud.
Los Reyes Católicos, en la etapa de su matrimonio, o los capitanes comuneros figuran entre sus huéspedes más ilustres. Después y a remolque del abandono de la Corte, comienza una decadencia más moral que física de la fortaleza. El poeta y dramaturgo José Zorrilla escribió hace 150 años: "De la pompa feudal resto desnudo/ sin tapices, sin armas, sin alfombra,/ hoy no cobija su recinto mudo/ más que silencio, soledad y sombra".
De este abandono vino a salvarlo la Diputación de Valladolid en los años setenta. El castillo había pasado a ser patrimonio del municipio y fue cedido a la institución provincial quien lo transformó en parador de turismo, adosando tres plantas de dependencias hosteleras y habitaciones al paño interior de la muralla y alfombrando y adornando los salones para recepciones o comidas de gala Cuando en el verano de 1983 las primeras Cortes de Castilla y León, elegidas tras la aprobación del Estatuto de Autonomía, buscaban sede, preferentemente en Valladolid , aunque la Ley de Sedes tardaría unos años en ser aprobada, la Diputación ofertó el Castillo completamente gratis. Volvieron las obras, adecuadas esta vez a las necesidades de la institución legislativa y el ya reducido patio de armas se perdió en aras de un hemiciclo, sin que el resto de la remozada estructura variara sustancialmente.
Recinto Amurallado ...
El recinto amurallado del Castillo tiene una forma cuadrada y podemos decir que incluye en uno de sus lados la alta Torre del Homenaje. Cada una de sus esquinas tiene un cubo defensivo. A mitad de sus tres lados posee un especie de garita. Desigualmente repartidas encontraremos saeteras y algunos grandes ventanales, sin duda de una época posterior, cuando las necesidades defensivas pasaron a un segundo término y primaron la palaciegas.
La puerta de acceso se encuentra muy protegida entre uno de los cubos y el arranque de la torre del homenaje. Sobre el arco exterior campa el blasón familiar de los Vivero. En época actual se talló una segunda puerta de acceso para servicio que no tiene ningún interés salvo poder comprobar el grosor de la muralla.
Todo alrededor del recinto amurallado es visitable por el denominado "Paseo de Ronda" tras las almenas subiendo por una escalera incluida en uno de los cubos. Desde aquí se tiene una estupenda panorámica del Castillo, el pueblo de Fuensaldaña y sus alrededores.
Planta Principal ...
En la planta principal, tras cruzar el zaguán de entrada, encontraremos un pasillo paralelo a la Torre del Homenaje adornado con algunos muebles de estilo y armaduras. Frente a la torre se encuentran las entradas al hemiciclo y la escalera antigua de acceso a la torre. A ambos lados se abre un pasillo que rodea el hemiciclo y da acceso a los despachos de esta planta.
Accediendo al este pasillo por su extremo más próximo a la puerta podemos encontrar los despachos del "Gabinete de Prensa", a continuación el "Gabinete de Protocolo", el despacho del Jefe del Gabinete de del Presidente y la Secretaría desde donde se accede al despacho del Excmo. Sr. Presidente que tiene adosada una sala de reuniones. Un poco más allá se encuentra el despacho del Sr. Secretario Primero y su secretaría, una puerta camuflada que da acceso al sótano y a la entrada trasera. Por último el despacho del Sr. Vicepresidente Primero y su secretaría.
En la restauración del Castillo llevada a cabo por la Diputación Provincial de Valladolid se construyó un patio porticado de estilo castellano donde está el actual hemiciclo por lo que, en la actualidad toda esta zona no dispone de más natural que la que entra por unos patinillos en la entrada a los despachos.
Sin lugar a dudas el verdadero centro de las Cortes es el Hemiciclo ya que es el lugar donde se reúnen las Cortes en Pleno. Es una construcción moderna y funcional, con la forma que su nombre indica, y con asiento para los procuradores y un estrado donde se acomoda la Mesa y los letrados que la asisten. Preside la pared tras la Mesa un repostero con el escudo de Castilla y León. El suelo lo cubre un alfombra con los mismos motivos. La sala está iluminada por una cúpula - claraboya que difumina la luz del exterior.
La primera fila de asientos del hemiciclo es diferente al resto ya que está destinada a los miembros de la Junta de Castilla y León, los Consejeros, con su Presidente al frente. Como es tradición estos asientos son de color azul, siendo el resto marrones. Los procuradores tienen asignado un escaño fijo desde que se constituyen las Cortes en función del Grupo Parlamentario al que se adhieren. Se sigue la tradición parlamentaria de "las derechas e izquierdas" vistas desde la Presidencia de la Cámara tanto para los Procuradores como para los miembros de la Junta.
Planta Primera ...
La planta primera acoge la mayoría de los servicios de las Cortes. Se puede acceder por la escalera original, por la de servicio o por los ascensores. Si llegamos por la escalera noble desembocamos en un amplio pasillo donde se exponen los retratos de los tres Presidentes que ha tenido la institución desde 1983.
Inmediato a la escalera, a la derecha, se encuentra Intervención y Contabilidad. En la esquina hay una pequeña escalera que da acceso a un pequeño despacho y a la segunda planta. Girando a la derecha encontramos los despachos de Secretaría General y de Letrados. A continuación, en una de las esquinas del recinto una amplia sala para los medios de comunicación. Desde aquí se puede acceder a la tribuna del hemiciclo. Un pasillo con varias instalaciones, como el cuarto de grabación, da acceso a otra sala de reuniones, también con acceso al hemiciclo, desde la que se sale al zaguán de la escalera posterior y se puede pasar a la que antes se conocía como "Sala de la Platería" y que está ocupada actualmente por el Servicio de Gestión Parlamentaria y Régimen Interior". Por la puerta de enfrente volveríamos a salir al pasillo de los retratos.
Planta Segunda ...
La planta segunda del recinto amurallado está a la misma altura que la primera de la Torre del Homenaje. Se puede acceder por la escalera original, por la de servicio, por los ascensores o a través de la torre. Si llegamos por la escalera noble desembocamos en un zaguán frente a la puerta del "Salón Rojo" ya que esta era su entrada original. en este espacio encontramos unos sofás, la zona de ascensores y a la izquierda la entrada a la sala de Comisiones.
Inmediato a la escalera, a la derecha, se encuentra un pasillo que desemboca en una salita de espera con salida al techo de hemiciclo y en la que desemboca la escalera que proviene de la primera planta. Girando a la derecha se encuentran despachos correspondientes al Vicepresidente Segundo y al Grupo Socialista. En la esquina una puerta da acceso a la escalera que, incrustada en uno de los cubos da acceso al "paseo de ronda" que recorre los tres lados del recinto amurallado. Siguiendo por el pasillo encontramos el despacho del Secretario Segundo, y los de el Grupo Socialista y Mixto. En el otro extremo está la escalera trasera y el otro acceso a la sala de comisiones citada.
Esta sala se conoce comúnmente con el nombre de "Sala del Avión". Es una estancia rectangular con techo inclinado (está bajo la cubierta) ocupada en gran parte por una gran mesa que da nombre a la sala. Preside la estancia un retrato de sus majestades los reyes que tienen a su izquierda el ventanal más amplio del castillo con vista a los páramos. Como todas las salas de comisiones dispone de una zona reservada a los medios de comunicación e invitados y otra, específica para la grabación de las sesiones. Por la puerta frente a la presidencia salimos al zaguán de entrada a la Torre.
Torre del Homenaje ...
Como se ha dicho el castillo de Fuensaldaña destaca por su esbelta y poderosa torre. De planta rectangular, y reforzada con un esbelto cubo en cada esquina, se eleva "45 varas castellanas". De la mitad de cada uno de sus lados más cortos sale una fuerte muralla. Siguiendo el denominado modelo de Valladolid de castillo la altura de la torre debía ser igual a lado del recinto y al doble de la altura de este pero, por los problemas de sus dueños, la muralla es algo más baja. La torre ostenta escudo de Alonso Pérez de Vivero y de su mujer Dávila-Guzmán. El dato más cierto sobre su construcción es de 1453 ya que al morir asesinado don Alonso Pérez de Vivero, por su conjura contra Don Álvaro de Luna, podemos leer en la relación de sus bienes: "La villa de Fuensaldaña con la torre e fortaleza que esta comenzada...".
La torre consta, actualmente y parece que siempre fue así, de una sola dependencia por planta. El acceso tenía lugar por la principal -el actual "salón rojo"- a la que se accedía por un puente levadizo desde la escalera de piedra que se conserva ahora integrada en el recinto. Desde allí se podía subir al resto de las plantas y se tenía acceso al granero mazmorra inferior.
La planta rectangular de cada una cuenta en una de las esquinas que da sobre el recinto amurallado con un saliente que da acceso a una angosta escalera con estrechos ventanucos. Durante la restauración - adaptación realizada por la Diputación Provincial se talló un hueco que aloja el ascensor. Existen actualmente cinco plantas. Todas salvo la penúltima son de techo abovedado más o menos apuntado. Todas, salvo la baja que solo tiene dos saeteras, tienen hermosas ventanas con bancos de piedra que cambian de orientación en cada planta.
La torre se remata por los cuatro cubos que arrancan desde su nacimiento más otros dos, que nacen a media altura de los lados más largos, de forma redonda para tener mejor visión defensiva. Los matacanes sobresalen, volados, permitiendo arrojar materiales contra los atacantes. Está almenada toda ella y actualmente es visitable.
Cafetería-Bar ...
En la planta inferior de la Torre del Homenaje está situada actualmente la Cafetería. De ella arranca la escalera de caracol que da acceso al resto de las plantas y el ascensor. Su distribución es moderna y funcional, con muebles diseñados especialmente para ella al realizarse las obras de adaptación y el Hemiciclo.
Antiguamente esta sala no tenía acceso desde el interior del recinto amurallado. Parece ser que se usaba como calabozos y silo ó almacén de grano y provisiones. Como el resto la planta es rectangular y no tiene divisiones internas. Los dos accesos actuales en rampa se tallaron en el muro existente en una de las primeras remodelaciones modernas y nos muestran a las claras el grosor de los muros de la torre.
Salón de Recepciones "Salón Rojo" ...
Era la planta principal y de acceso antiguamente. La Torre del Homenaje estaba aislada del resto del recinto y sin ninguna entrada inferior para hacerla lo más inaccesible. Un puente levadizo de madera la unía con la escalera de piedra que se conserva actualmente integrada en el recinto amurallado. Si el castillo era atacado y los contrarios lograban entrar al recinto amurallado, se quemaba el puente levadizo y la torre quedaba aislada y fácil de defender. Por esta razón el silo está en la planta baja, que no tenía puertas desde el recinto.
La puerta original, antigua, es únicamente la situada más a la izquierda, vista desde fuera, según muestra la decoración de la entrada. Antiguamente esta sala no tenía acceso desde el interior del recinto amurallado. Parece ser que se usaba como calabozos y silo ó almacén de grano y provisiones. Como el resto la planta es rectangular y no tiene divisiones internas. Los dos accesos actuales en rampa se tallaron en el muro existente en una de las primeras remodelaciones modernas y nos muestran a las claras el grosor de los muros de la torre.
En este salón, que se conoce comúnmente por "Salón Rojo", por el color de la tapicería se celebraban las reuniones del Pleno de las Cortes, en unas condiciones bastante malas por escasez de espacio, falta de luz y ventilación, accesos estrechos... Esto desembocó en la construcción del actual Hemiciclo. Hoy en día tiene un triple uso. Por un lado sirve como sala de comisiones, por otro es un salón de recepciones y actos oficiales que no requieren el hemiciclo y es el lugar donde los visitantes al castillo reciben un explicación sobre el funcionamiento de las Cortes y puede ver una proyección multimedia sobre los ocho siglos de las Cortes de Castilla y León. Está presidido por un repostero con el escudo de Castilla y León. Se han aprovechado los huecos de los machones antiguos, sustituyendo estos por unos nuevos que integran una luminaria y un altavoz. En la parte de atrás además de la escalera y la puerta del ascensor encontramos, bajo la ventana, la instalación para grabar las sesiones y el armario del sistema multimedia.
Esta segunda planta pudo ser la principal de la Torre del Homenaje. Su acceso era únicamente por la estrecha escalera de caracol. Cuenta con dos amplios ventanales situados uno en la pared frente a la escalera y el otro a su derecha. Ambos cuentan con banco corrido de piedra y reja. El techo abovedado muestra, al comenzar la curva, machones con restos de vigas de madera cuyo uso es discutido.
Actualmente esta sala se utiliza para reuniones de comisiones fundamentalmente. Su nombre "familiar" de sala de la herradura le viene de la forma de la mesa donde se sientan los procuradores en la comisión. Dispone además de espacio reservado para los medios de comunicación, el público invitado y la instalación para grabar la comisión.
Planta Tercera ...
La Tercera planta de la Torre del Homenajes está ocupada íntegramente por las oficinas del Grupo Parlamentario Popular de las Cortes.
La planta rectangular está dividida en varios apartados. Se accede a un hall desde donde una puerta da acceso al la sala de trabajo. Desde esta se tiene accede a despachos.
La cuarta planta de la Torre del Homenajes está ocupada por la Sección de Documentación y Biblioteca de las Cortes. Aquí se centraliza lo relativo a la gestión de la Biblioteca y Hemeroteca de la Cámara y se elabora la Documentación que es requerida por los Procuradores o el resto de los servicios de la Institución. Se cuenta además con un depósito en un edificio anejo al Castillo.
Es una única sala rectangular que ocupa toda la planta. En uno de sus lados cortos se encuentra el acceso por ascensor y en el mismo lado, en un saliente, el arco de la escalera de caracol.puerta cada uno de los cuatro cubos principales hay una casa-mata abovedadas de sillería y acondicionada para la vigilancia interior de la torre.


Descripción Física ...

Castillo de FUENSALDAÑA ( Valladolid )

( Antigua Sede de las Cortes de Castilla y León )
El Castillo ...

El castillo - fortaleza de Fuensaldaña destaca por su torre. Castillo de la denominada escuela o modelo de Valladolid la altura de la torre debía ser igual a lado del recinto y al doble de la altura de este pero, por los problemas económicos de sus dueños, la muralla es algo más baja. Los ángulos de la muralla se rematan con cuatro gruesos cubos con saeteras. La puerta está resguardada entre uno de estos cubos y la torre siendo de traza gótica y ornada por un blasón de los Vivero-Guzmán. La torre ostenta escudo de Alonso Pérez de Vivero y de su mujer Davila-Guzmán. El dato más cierto sobre su construcción es de 1453 ya que al morir asesinado don Alonso Pérez de Vivero, por su conjura contra Don Álvaro de Luna, podemos leer en la relación de sus bienes: "La villa de Fuensaldaña con la torre e fortaleza que esta comenzada...". El castillo pasa por diversos avatares fruto de las políticas de alianzas de sus dueños y es confiscado por el rey en al menos dos ocasiones. En 1521 se acordó su derribo aunque nunca llegó a ejecutarse.
La construcción principal es la torre que consta de una sola dependencia por planta, de tipo palaciego. El acceso tenía lugar por la principal -el actual "salón rojo"- a la que se accedía por un puente levadizo desde la escalera de piedra que se conserva ahora integrada en el recinto. Desde allí se podía subir al resto de las plantas y se tenía acceso al granero mazmorra inferior.
Del primitivo patio de armas no se conserva nada salvo la escalera que daba acceso a la torre. La Diputación al restaurar el castillo, para Parador de Turismo, construyó un bello patio porticado en ladrillo visto y madera con columnas de piedra del país. Al tiempo de estar la Cortes en Fuensaldaña, y vista la falta de espacio, se derribó este y en su lugar se levantó el actual hemiciclo. La maciza escalera original, en forma de machón cuadrangular de considerable altura por el que a través de un puente levadizo podía accederse a la torre, ha quedado integrado en las distintas obras que se han realizado en el castillo que, aun así, conserva las características primitivas de una construcción fuerte e inexpugnable. Realizado todo el en piedra de sillería caliza los algunos bloques conservan las firmas o signos iniciáticos de los canteros. Según documentos que se conservan en la obra trabajaban un grupo de moros cautivos propiedad de los Vivero al mando del cantero Mahamud.
Los Reyes Católicos, en la etapa de su matrimonio, o los capitanes comuneros figuran entre sus huéspedes más ilustres. Después y a remolque del abandono de la Corte, comienza una decadencia más moral que física de la fortaleza. El poeta y dramaturgo José Zorrilla escribió hace 150 años: "De la pompa feudal resto desnudo/ sin tapices, sin armas, sin alfombra,/ hoy no cobija su recinto mudo/ más que silencio, soledad y sombra".
De este abandono vino a salvarlo la Diputación de Valladolid en los años setenta. El castillo había pasado a ser patrimonio del municipio y fue cedido a la institución provincial quien lo transformó en parador de turismo, adosando tres plantas de dependencias hosteleras y habitaciones al paño interior de la muralla y alfombrando y adornando los salones para recepciones o comidas de gala Cuando en el verano de 1983 las primeras Cortes de Castilla y León, elegidas tras la aprobación del Estatuto de Autonomía, buscaban sede, preferentemente en Valladolid , aunque la Ley de Sedes tardaría unos años en ser aprobada, la Diputación ofertó el Castillo completamente gratis. Volvieron las obras, adecuadas esta vez a las necesidades de la institución legislativa y el ya reducido patio de armas se perdió en aras de un hemiciclo, sin que el resto de la remozada estructura variara sustancialmente.
Recinto Amurallado ...
El recinto amurallado del Castillo tiene una forma cuadrada y podemos decir que incluye en uno de sus lados la alta Torre del Homenaje. Cada una de sus esquinas tiene un cubo defensivo. A mitad de sus tres lados posee un especie de garita. Desigualmente repartidas encontraremos saeteras y algunos grandes ventanales, sin duda de una época posterior, cuando las necesidades defensivas pasaron a un segundo término y primaron la palaciegas.
La puerta de acceso se encuentra muy protegida entre uno de los cubos y el arranque de la torre del homenaje. Sobre el arco exterior campa el blasón familiar de los Vivero. En época actual se talló una segunda puerta de acceso para servicio que no tiene ningún interés salvo poder comprobar el grosor de la muralla.
Todo alrededor del recinto amurallado es visitable por el denominado "Paseo de Ronda" tras las almenas subiendo por una escalera incluida en uno de los cubos. Desde aquí se tiene una estupenda panorámica del Castillo, el pueblo de Fuensaldaña y sus alrededores.
Planta Principal ...
En la planta principal, tras cruzar el zaguán de entrada, encontraremos un pasillo paralelo a la Torre del Homenaje adornado con algunos muebles de estilo y armaduras. Frente a la torre se encuentran las entradas al hemiciclo y la escalera antigua de acceso a la torre. A ambos lados se abre un pasillo que rodea el hemiciclo y da acceso a los despachos de esta planta.
Accediendo al este pasillo por su extremo más próximo a la puerta podemos encontrar los despachos del "Gabinete de Prensa", a continuación el "Gabinete de Protocolo", el despacho del Jefe del Gabinete de del Presidente y la Secretaría desde donde se accede al despacho del Excmo. Sr. Presidente que tiene adosada una sala de reuniones. Un poco más allá se encuentra el despacho del Sr. Secretario Primero y su secretaría, una puerta camuflada que da acceso al sótano y a la entrada trasera. Por último el despacho del Sr. Vicepresidente Primero y su secretaría.
En la restauración del Castillo llevada a cabo por la Diputación Provincial de Valladolid se construyó un patio porticado de estilo castellano donde está el actual hemiciclo por lo que, en la actualidad toda esta zona no dispone de más natural que la que entra por unos patinillos en la entrada a los despachos.
Sin lugar a dudas el verdadero centro de las Cortes es el Hemiciclo ya que es el lugar donde se reúnen las Cortes en Pleno. Es una construcción moderna y funcional, con la forma que su nombre indica, y con asiento para los procuradores y un estrado donde se acomoda la Mesa y los letrados que la asisten. Preside la pared tras la Mesa un repostero con el escudo de Castilla y León. El suelo lo cubre un alfombra con los mismos motivos. La sala está iluminada por una cúpula - claraboya que difumina la luz del exterior.
La primera fila de asientos del hemiciclo es diferente al resto ya que está destinada a los miembros de la Junta de Castilla y León, los Consejeros, con su Presidente al frente. Como es tradición estos asientos son de color azul, siendo el resto marrones. Los procuradores tienen asignado un escaño fijo desde que se constituyen las Cortes en función del Grupo Parlamentario al que se adhieren. Se sigue la tradición parlamentaria de "las derechas e izquierdas" vistas desde la Presidencia de la Cámara tanto para los Procuradores como para los miembros de la Junta.
Planta Primera ...
La planta primera acoge la mayoría de los servicios de las Cortes. Se puede acceder por la escalera original, por la de servicio o por los ascensores. Si llegamos por la escalera noble desembocamos en un amplio pasillo donde se exponen los retratos de los tres Presidentes que ha tenido la institución desde 1983.
Inmediato a la escalera, a la derecha, se encuentra Intervención y Contabilidad. En la esquina hay una pequeña escalera que da acceso a un pequeño despacho y a la segunda planta. Girando a la derecha encontramos los despachos de Secretaría General y de Letrados. A continuación, en una de las esquinas del recinto una amplia sala para los medios de comunicación. Desde aquí se puede acceder a la tribuna del hemiciclo. Un pasillo con varias instalaciones, como el cuarto de grabación, da acceso a otra sala de reuniones, también con acceso al hemiciclo, desde la que se sale al zaguán de la escalera posterior y se puede pasar a la que antes se conocía como "Sala de la Platería" y que está ocupada actualmente por el Servicio de Gestión Parlamentaria y Régimen Interior". Por la puerta de enfrente volveríamos a salir al pasillo de los retratos.
Planta Segunda ...
La planta segunda del recinto amurallado está a la misma altura que la primera de la Torre del Homenaje. Se puede acceder por la escalera original, por la de servicio, por los ascensores o a través de la torre. Si llegamos por la escalera noble desembocamos en un zaguán frente a la puerta del "Salón Rojo" ya que esta era su entrada original. en este espacio encontramos unos sofás, la zona de ascensores y a la izquierda la entrada a la sala de Comisiones.
Inmediato a la escalera, a la derecha, se encuentra un pasillo que desemboca en una salita de espera con salida al techo de hemiciclo y en la que desemboca la escalera que proviene de la primera planta. Girando a la derecha se encuentran despachos correspondientes al Vicepresidente Segundo y al Grupo Socialista. En la esquina una puerta da acceso a la escalera que, incrustada en uno de los cubos da acceso al "paseo de ronda" que recorre los tres lados del recinto amurallado. Siguiendo por el pasillo encontramos el despacho del Secretario Segundo, y los de el Grupo Socialista y Mixto. En el otro extremo está la escalera trasera y el otro acceso a la sala de comisiones citada.
Esta sala se conoce comúnmente con el nombre de "Sala del Avión". Es una estancia rectangular con techo inclinado (está bajo la cubierta) ocupada en gran parte por una gran mesa que da nombre a la sala. Preside la estancia un retrato de sus majestades los reyes que tienen a su izquierda el ventanal más amplio del castillo con vista a los páramos. Como todas las salas de comisiones dispone de una zona reservada a los medios de comunicación e invitados y otra, específica para la grabación de las sesiones. Por la puerta frente a la presidencia salimos al zaguán de entrada a la Torre.
Torre del Homenaje ...
Como se ha dicho el castillo de Fuensaldaña destaca por su esbelta y poderosa torre. De planta rectangular, y reforzada con un esbelto cubo en cada esquina, se eleva "45 varas castellanas". De la mitad de cada uno de sus lados más cortos sale una fuerte muralla. Siguiendo el denominado modelo de Valladolid de castillo la altura de la torre debía ser igual a lado del recinto y al doble de la altura de este pero, por los problemas de sus dueños, la muralla es algo más baja. La torre ostenta escudo de Alonso Pérez de Vivero y de su mujer Dávila-Guzmán. El dato más cierto sobre su construcción es de 1453 ya que al morir asesinado don Alonso Pérez de Vivero, por su conjura contra Don Álvaro de Luna, podemos leer en la relación de sus bienes: "La villa de Fuensaldaña con la torre e fortaleza que esta comenzada...".
La torre consta, actualmente y parece que siempre fue así, de una sola dependencia por planta. El acceso tenía lugar por la principal -el actual "salón rojo"- a la que se accedía por un puente levadizo desde la escalera de piedra que se conserva ahora integrada en el recinto. Desde allí se podía subir al resto de las plantas y se tenía acceso al granero mazmorra inferior.
La planta rectangular de cada una cuenta en una de las esquinas que da sobre el recinto amurallado con un saliente que da acceso a una angosta escalera con estrechos ventanucos. Durante la restauración - adaptación realizada por la Diputación Provincial se talló un hueco que aloja el ascensor. Existen actualmente cinco plantas. Todas salvo la penúltima son de techo abovedado más o menos apuntado. Todas, salvo la baja que solo tiene dos saeteras, tienen hermosas ventanas con bancos de piedra que cambian de orientación en cada planta.
La torre se remata por los cuatro cubos que arrancan desde su nacimiento más otros dos, que nacen a media altura de los lados más largos, de forma redonda para tener mejor visión defensiva. Los matacanes sobresalen, volados, permitiendo arrojar materiales contra los atacantes. Está almenada toda ella y actualmente es visitable.
Cafetería-Bar ...
En la planta inferior de la Torre del Homenaje está situada actualmente la Cafetería. De ella arranca la escalera de caracol que da acceso al resto de las plantas y el ascensor. Su distribución es moderna y funcional, con muebles diseñados especialmente para ella al realizarse las obras de adaptación y el Hemiciclo.
Antiguamente esta sala no tenía acceso desde el interior del recinto amurallado. Parece ser que se usaba como calabozos y silo ó almacén de grano y provisiones. Como el resto la planta es rectangular y no tiene divisiones internas. Los dos accesos actuales en rampa se tallaron en el muro existente en una de las primeras remodelaciones modernas y nos muestran a las claras el grosor de los muros de la torre.
Salón de Recepciones "Salón Rojo" ...
Era la planta principal y de acceso antiguamente. La Torre del Homenaje estaba aislada del resto del recinto y sin ninguna entrada inferior para hacerla lo más inaccesible. Un puente levadizo de madera la unía con la escalera de piedra que se conserva actualmente integrada en el recinto amurallado. Si el castillo era atacado y los contrarios lograban entrar al recinto amurallado, se quemaba el puente levadizo y la torre quedaba aislada y fácil de defender. Por esta razón el silo está en la planta baja, que no tenía puertas desde el recinto.
La puerta original, antigua, es únicamente la situada más a la izquierda, vista desde fuera, según muestra la decoración de la entrada. Antiguamente esta sala no tenía acceso desde el interior del recinto amurallado. Parece ser que se usaba como calabozos y silo ó almacén de grano y provisiones. Como el resto la planta es rectangular y no tiene divisiones internas. Los dos accesos actuales en rampa se tallaron en el muro existente en una de las primeras remodelaciones modernas y nos muestran a las claras el grosor de los muros de la torre.
En este salón, que se conoce comúnmente por "Salón Rojo", por el color de la tapicería se celebraban las reuniones del Pleno de las Cortes, en unas condiciones bastante malas por escasez de espacio, falta de luz y ventilación, accesos estrechos... Esto desembocó en la construcción del actual Hemiciclo. Hoy en día tiene un triple uso. Por un lado sirve como sala de comisiones, por otro es un salón de recepciones y actos oficiales que no requieren el hemiciclo y es el lugar donde los visitantes al castillo reciben un explicación sobre el funcionamiento de las Cortes y puede ver una proyección multimedia sobre los ocho siglos de las Cortes de Castilla y León. Está presidido por un repostero con el escudo de Castilla y León. Se han aprovechado los huecos de los machones antiguos, sustituyendo estos por unos nuevos que integran una luminaria y un altavoz. En la parte de atrás además de la escalera y la puerta del ascensor encontramos, bajo la ventana, la instalación para grabar las sesiones y el armario del sistema multimedia.
Esta segunda planta pudo ser la principal de la Torre del Homenaje. Su acceso era únicamente por la estrecha escalera de caracol. Cuenta con dos amplios ventanales situados uno en la pared frente a la escalera y el otro a su derecha. Ambos cuentan con banco corrido de piedra y reja. El techo abovedado muestra, al comenzar la curva, machones con restos de vigas de madera cuyo uso es discutido.
Actualmente esta sala se utiliza para reuniones de comisiones fundamentalmente. Su nombre "familiar" de sala de la herradura le viene de la forma de la mesa donde se sientan los procuradores en la comisión. Dispone además de espacio reservado para los medios de comunicación, el público invitado y la instalación para grabar la comisión.
Planta Tercera ...
La Tercera planta de la Torre del Homenajes está ocupada íntegramente por las oficinas del Grupo Parlamentario Popular de las Cortes.
La planta rectangular está dividida en varios apartados. Se accede a un hall desde donde una puerta da acceso al la sala de trabajo. Desde esta se tiene accede a despachos.
La cuarta planta de la Torre del Homenajes está ocupada por la Sección de Documentación y Biblioteca de las Cortes. Aquí se centraliza lo relativo a la gestión de la Biblioteca y Hemeroteca de la Cámara y se elabora la Documentación que es requerida por los Procuradores o el resto de los servicios de la Institución. Se cuenta además con un depósito en un edificio anejo al Castillo.
Es una única sala rectangular que ocupa toda la planta. En uno de sus lados cortos se encuentra el acceso por ascensor y en el mismo lado, en un saliente, el arco de la escalera de caracol.puerta cada uno de los cuatro cubos principales hay una casa-mata abovedadas de sillería y acondicionada para la vigilancia interior de la torre.


22 jul. 2007

Mediados del Siglo XVIII ...


María Angeles Rodríguez Gil, natural de Fuensaldaña ...
El trabajo que sobre la localidad de Fuensaldaña se expone a continuación va a estar situado a mediados del siglo XVIII, teniendo como base de estudio lo contenido en las Respuestas Generales a la «Vnica Contribución sobre la Renta» ordenada por don Zenón de Somodevilla y Bengoechea, Marqués de la Ensenada, «el mayor ministro que ha tenido la monarquía desde su creación», según el Padre Isla.
El Marqués de la Ensenada trató de unificar en una sola la multitud de contribuciones e impuestos que por numerosísimos conceptos estaba establecida, en algún caso desde tiempos medievales; pero las resistencias que halló fueron de tal entidad, que no le permitieron poner en práctica un sistema que habría ahorrado gastos de recaudación y llegado a repartir con equidad las cargas de la nación. De todas formas, los datos concretos que las Respuestas Generales nos ofrecen constituyen de por sí una valiosísima fuente de información respecto del estado socioeconómico, agrícola, sanitario, etc., de la que ningún investigador modesto o famoso puede prescindir.
En la Edad Media los reyes de Castilla -y antes los de León- se vieron precisados a otorgar a algunos de sus vasallos, cada vez más poderosos, condados y señoríos a fin de asegurarse con sus servicios y lealtad la estable seguridad de la corona que ceñía sus sienes. Ello hizo que se compilaran todos estos señoríos en un libro llamado «Becerro de las Behetrías», en el cual tomaban carta de naturaleza todos ellos. Uno de estos señoríos fue el de Fuensaldaña, que a mediados del siglo XVIII pertenecía al marqués de Alcañices, conde de Grajal y Villanueva, al que se añadió el condado de Fuensaldaña, condado que por su minoría de edad señoreaba su madre la condesa, a la sazón residente en Madrid.
El señorío de este último condado limitaba por Levante con los términos de Valladolid y Cigales; por Poniente, con Valladolid y Villanubla; por el Norte, con el de Mucientes, y por el Sur, con Valladolid y el Despoblado de San Miguel de Pedrosa, teniendo 10 Kms. de Levante a Poniente, 4.125 de Norte a Sur y un perímetro de 5 leguas; es decir, 27,8 Kms., estando en este perímetro incluido el término de San Pedro de la Pedrosilla, donde había un «zercado con árboles frutales y el nuebo que ha ejecutado la Villa en un prado de ella en fuerza de las órdenes de la Corte», la figura de cuyo polígono era como la que aparece seguidamente:
El término de Fuensaldaña tenía 7.000 obradas. La obrada es una medida agraria de superficie que equivale a 600 estadales normalmente; el estadal, otra medida, ésta de longitud, de cuatro varas, equivalente a 3 metros y 334 mm.; pero en Fuensaldaña el estadal equivale a 3,5 varas castellanas de 10 tercias cada una. Sobre este territorio, pues, tenía dominio el dicho conde, el que, por derecho de vasallaje, percibía de los vecinos de Fuensaldaña, sus vasallos, la simbólica cantidad de carros de paja y gallinas por valor de 800 reales, cifra superior en 200 a los ingresos anuales de un jornalero agrícola, que recibía 2 reales diarios por día trabajado. El casco de la población estaba situado sobre una superficie de 25 obradas, o sea de 125 m2, donde se contaban 136 casas habitables y 10 arruinadas; de estas, 6 hechas solares. También tenía Fuensaldaña un mesón, arruinado por la desidia del Concejo, a quien pertenecía; un corral común para el ganado, una carnicería, una fragua igualmente propia del Concejo, así como unas paneras con lagar que eran las Tercias donde se recogían los tres tercios que formaban el diezmo de las cosechas efectuado por los vecinos. Además, en las afueras había un cortijo propiedad de un vecino, y el castillo-fortaleza propiedad del señor, que era utilizado por éste para panera.
Este pueblo presumía de cierta riqueza vitícola, ya que sus 594 aranzadas cubiertas con 237.600 cepas llegaban a producir algunos años más de 7.000 cántaras de vino; es decir, cerca de 126.000 litros. En años de abundante cosecha de uva era tanta la cantidad de mosto producido, que los 14 lagares que tenían las 14 bodegas situadas en la Cuesta del Sol rebasaban la capacidad de sus 42 grandes cubas, capaces cada una de ellas de contener 165 litros de vino, teniendo que exportar sus excedentes de racimos de uva negra como blanca, más de ésta que de aquélla. Pero la verdadera importancia en orden a la producción de esta villa no residía en su menguada ganadería, compuesta por bueyes, mulas y yeguas para la labranza y las 1.200 cabezas de ganado lanar, ni tampoco por su producción vinícola, no desdeñable, como acabamos de ver, sino por su rendimiento cerealista.
Fuensaldaña, como otros tantos pueblos de Castilla, era el típico pueblo de tierra de pan llevar; en sus 4.000 obradas de sembradura se alternaban los pardos de los barbechos con los verdes de sus sembrados en primavera, o el oro de sus espigas en verano, sin que el escaso número de álamos y árboles frutales fueran capaces de quebrar el monocorde concierto de la espiga, la tierra y el cielo castellano.
En efecto, Fuensaldaña producía un año tras otro trigo armún, trigo morcajo (1), cebada y avena en estas cantidades:
Trigo Armún...7.600 fanegas = 326.800 Kgs. Trigo Morcajo... 3.000 “ = 129.000 “ Cebada...1.600 “ = 54.400 “ Avena...4.000 “ = 112.000 “ Por tanto, en primer lugar de la producción se sitúan los cereales, con 4.558 Qm. de trigo de ambas clases; 1.120 Qm. de avena y 544 Qm. de cebada. Seguidamente el vino, con 1.260 Hl., y luego, ya a mucha distancia, las leguminosas y productos hortícolas y frutícolas, que no hacían sino cubrir las necesidades alimentarias de los 450 habitantes del pueblo.
En último lugar deben citarse los abastos de carne, que se hacían con el obligado en carnicería y huevos y leche de oveja o cabra, así como la miel que producían las 91 colmenas de los 4 colmenares existentes, que ascendía un año con otro a unos 180 azumbres. El resto de los artículos de abastecimiento, como pescado, aceite, velas, telas, calzado, etc., etc., eran provistos por los mercaderes que especialmente desde la capital, Valladolid, surtían a los pueblos de su entorno.
La sociedad de Fuensaldaña era la típica del medio rural, y aunque la convivencia diaria eliminaba las grandes distancias establecidas en las ciudades en las cuales cada clase social era un compartimento estanco, no por eso se confundían hasta unificarse. En el fondo, cada uno por su situación económica o profesional se sentía unido a otros de sus mismas características y, por tanto, diferenciado de los demás, aunque las relaciones entre unos y otros tenían el calor humano que faltaba en la ciudad.
Por todo ello podríamos hablar de tres diferenciaciones sociales o tres estamentos, que podrían fijarse así:
El clero, constituido en Fuensaldaña por tres sacerdotes, y las profesiones liberales, representadas por el escribano (hoy se llamaría notario) y el cirujano, aunque éste en el nivel más inferior de todos ellos.
Algunos acomodados labradores.
El resto; es decir, las profesiones y oficios que constituía la amplia base social del pueblo: panaderos, albañiles, canteros, herrero, carretero, sastre, jornaleros, pastores y zagales, mayorales de campo y de ganado, pequeños labradores y molinero.
Y, claro está, sobre todos ellos, en situación prominente, el señor: el conde.
Sin embargo, no deben olvidarse las 28 religiosas que poblaban el convento de la Concepción, perteneciente a la Orden de Franciscanas Descalzas, las que, por su peculiar condición, no pueden ser encasilladas en ninguno de los tres niveles enunciados, y que eran objeto de la consideración y respeto de todos ellos.
Del mismo modo, el Concejo o Ayuntamiento como institución oficial, porque tanto el alcalde como los regidores o concejales, privadamente podían pertenecer a uno u otro concepto social, pero como representantes de la autoridad, no; por ello, por estar situados en un especial y elevado nivel formaban un estamento social distinto.
Antes dijimos que Fuensaldaña tenía, entre otras cosas, una carnicería; pero al respecto debe añadirse la forma en que se accedía a esta actividad. Era normal en aquella época que la carnicería la llevase un obligado; es decir, una persona, preferentemente vecino del pueblo, a quien mediante subasta le era adjudicado el negocio de carnicería a cambio de obligarse (de aquí la palabra obligado), de comprometerse, a tener al pueblo abastecido de carne pagando una renta al Concejo, de quien era la casa donde se instalaba la carnicería, si bien en este caso el Concejo de Fuensaldaña no cobraba renta alguna.
Por otra parte, en el pueblo, aunque no de forma permanente, había treinta y una personas que se dedicaban a la actividad de panadería. Está claro que una villa de 450 habitantes no podía sostener a 31 panaderos, ya que si así hubiera sido, cada panadero tendría que trabajar solamente para 14 personas, por lo que la deducción se hace inevitable: el pan elaborado en Fuensaldaña era, en su mayor parte, vendido en Valladolid, como así consta al propio tiempo que el sobrante de sus caldos, con arreglo a las Ordenanzas sobre meter el vino en Valladolid de noviembre de 1579 y otras posteriores.
En cuanto a los bienes comunes, o del Municipio, consistían en los siguientes:
Un molino, el cual era movido por un arroyo, sin agua la mayor parte del año; una cantera; el derecho de cuarto de fiel medidor, derecho que fue adquirido por compra hecha a S. M. el Rey; diferentes prados (en total, Fuensaldaña tenía 168 obradas de prados, o sea unos 840.000 metros cuadrados); el mesón, la casa del matadero, la casa de la carnicería, las casas del Concejo, la de la fragua, las eras y los páramos, «que todo su producto será el de zinco mill y quinientos reales vellón».
Por lo que respecta a los gastos de dicho municipio, eran los siguientes:
A los alcaldes (había dos: uno perteneciente al estado noble y otro al estado llano, como en todos o casi todos los lugares, villas y ciudades), 18 reales al año (9 Rs. a cada uno por razón de varas); a los Regidores, 12 Rs. (3 Rs. a cada uno); al Secretario, 550 Rs.; al Alguacil, 22 Rs.; al Mayordomo de Propios (encargado de administrar los propios; es decir, los bienes del Ayuntamiento que antes se han relacionado), 80 Rs.; por recoger el pan (los cereales) del Señor, 80 Reales; por el paneraje (o sea, por acarrear las mieses o pan a la panera del señor; es decir, el castillo, como ya se ha apuntado anteriormente), 29 Rs. y 14 maravedís; por la función (fiesta local) y rogativa de San Pedro de la Pedrosilla, 200 Rs.; por la bendición del campo, 170 Rs., y por el papel sellado, 18 Rs. Total, 1.375 reales y 14 maravedís. Por tanto, el movimiento económico municipal era en 1751:
Ingresos...5.500 Rs. Gastos...1.357 Rs. y 14 mrs. UPERAVIT...4.143 Rs. y 14 mrs.
Finalmente, se debe hacer constar que, como en todos los pueblos y ciudades de Castilla, era normal que Fuensaldaña tuviera pobres. Estos eran de dos clases: los simplemente pobres, que eran todos aquellos que carecían de bienes raíces que pudieran ser legados a sus herederos a su fallecimiento; es decir, los jornaleros, y aquellos que tenían un oficio artesano (carpintero, pellejero, botero, carretero, arriero, tundidor, cestero, etc., etc.) y los pobres de solemnidad; es decir, aquellos que vivían de la mendicidad, teniendo que pedir limosna para poder sobrevivir. Pues bien, el número de pobres de solemnidad que había en Fuensaldaña a mediados del siglo XVIII, concretamente en 1751, era el de DOCE.
Algunos de estos pobres, cuando enfermaban eran recogidos en el hospital «...yntitulado de San Andrés, que su manutenzión y conseruazión está a cargo de la Cofradía sachramental de la Yglesia de ella y que por sí dho hospital no tiene vienes ni rentas algunas...»
Desde la Edad Media había en cada Lugar, Villa o Ciudad un hospital para la recogida y cuidado de los transeúntes pobres -como ya hemos señalado en otras publicaciones-, pero en la práctica no en todos los sitios aparecían, por lo que, sobre todo en el siglo XVIII, eran más los pueblos en los que no existía hospital que aquellos en los que se erigían.
Como normal general, puede establecerse el hecho de que en todas las ciudades había uno o varios hospitales. En los pueblos de cierta importancia (Medina del Campo, Tordesillas, Simancas, Tudela de Duero, Portillo, Mojados, Peñafiel, etc., etc., existía uno o dos, como en el caso de Portillo y otros lugares). En pueblos de menor importancia también figuraba, pero de forma muy precaria. En otros muchos pueblos, de muy escasa densidad de población, generalmente el hospital brillaba por su ausencia.
Por esto, podrían establecerse tres categorías de centros asistenciales u hospitales:
1º Los edificios que disponían de habitaciones, camas con sus ropas y rentas para su mantenimiento.
2º Los que disponían de una o dos camas y la Cofradía a cuyo cargo estaba el hospital atendían las necesidades más perentorias de los pobres que se acogían a él.
3º Los que sólo disponían de un cuartucho carente de camas y asistencia, en los que el pobre de solemnidad podía refugiarse cuando se encontraba enfermo o era transeúnte, para poder pasar la noche sobre un montón de paja por cama, protegiéndose del frío con sus propios andrajos.
Pues bien, éste parece ser el caso del hospital de Fuensaldaña, ya que, como hemos visto, textualmente se declara de modo oficial en las Respuestas Generales que «...no tiene vienes ni rentas algunas...» En este caso, cuando algún pobre de solemnidad de los doce que el pueblo tenía en 1751 era afectado por la enfermedad y carecía de familiar que lo atendiera, la Cofradía Sacramental de la parroquia se encargaba de él, y los cofrades sufragaban los gastos de su manutención y entierro cuando fallecía, así como los funerales correspondientes, o bien afrontaba los que se producían cuando era trasladado al hospital de otro lugar -normalmente al de Esgueva, de Valladolid-, donde era atendido hasta su curación o su muerte, que era lo más corriente.
Aquí se hace punto final a una exposición que necesariamente había de ser variada en su temática y brevísima en su exposición, ya que la fuente utilizada, el Archivo General de Simancas, no aconseja disgresiones que pudieran estar fuera de lugar y que podrían desencajar lo que tan bien encajado está *. (1) Trigo Armún se llamaba en el siglo XVIII al trigo limpio sin mezcla alguna de cualquier otro cereal; el trigo morcajo era una mezcla de armún y centeno a partes iguales. Ambos, el armún y el morcajo eran Panificables; éste era inferior en calidad y precio a aquél, pero superior en ambos conceptos al centeno.* Este fue el articulo póstumo entregado a la Revista por J. L. Martín Viana y que ahora publicamos como tributo de admiración y afecto a su memoria. Fuensaldaña. Muy cerca de Valladolid (a seis kilómetros), en dirección norte, aparece Fuensaldaña (646 habitantes) citada por primera vez en 1113 con el nombre de Saldania. Su castillo (siglo XV), propiedad durante dos siglos de la familia de los Vivero, vizcondes de Altamira y señores de Fuensaldaña, aparece rodeado, en parte, por una muralla de almenas y cubos. En sus cuatro ángulos se alzan sendos torreones y en el centro de los lienzos largos dos garitas.
En la actualidad el castillo es sede de las Cortes de Castilla y León. El convento de las Concepcionistas albergó en otros tiempos tres cuadros de Rubens que los franceses robaron durante La Guerra de la Independencia.

Planos y Fotografías ...









A mediados del siglo XIV la villa pertenecía a diversos propietarios, entre ellos el abad de Valladolid y el abad del Monasterio de Matallana; no tenía entonces castillo o fortificación alguna. A principios del siglo XV, Alfonso Pérez de Vivero fue comprándolo a los distintos dueños durante un período de veinte años, hasta que en el año 1452 consiguió hacerse completamente con la villa, aprovechando para empezar la construcción del castillo.













































































































Planos y Fotografías ...









A mediados del siglo XIV la villa pertenecía a diversos propietarios, entre ellos el abad de Valladolid y el abad del Monasterio de Matallana; no tenía entonces castillo o fortificación alguna. A principios del siglo XV, Alfonso Pérez de Vivero fue comprándolo a los distintos dueños durante un período de veinte años, hasta que en el año 1452 consiguió hacerse completamente con la villa, aprovechando para empezar la construcción del castillo.













































































































Mediados del Siglo XVIII ...


María Angeles Rodríguez Gil, natural de Fuensaldaña ...
El trabajo que sobre la localidad de Fuensaldaña se expone a continuación va a estar situado a mediados del siglo XVIII, teniendo como base de estudio lo contenido en las Respuestas Generales a la «Vnica Contribución sobre la Renta» ordenada por don Zenón de Somodevilla y Bengoechea, Marqués de la Ensenada, «el mayor ministro que ha tenido la monarquía desde su creación», según el Padre Isla.
El Marqués de la Ensenada trató de unificar en una sola la multitud de contribuciones e impuestos que por numerosísimos conceptos estaba establecida, en algún caso desde tiempos medievales; pero las resistencias que halló fueron de tal entidad, que no le permitieron poner en práctica un sistema que habría ahorrado gastos de recaudación y llegado a repartir con equidad las cargas de la nación. De todas formas, los datos concretos que las Respuestas Generales nos ofrecen constituyen de por sí una valiosísima fuente de información respecto del estado socioeconómico, agrícola, sanitario, etc., de la que ningún investigador modesto o famoso puede prescindir.
En la Edad Media los reyes de Castilla -y antes los de León- se vieron precisados a otorgar a algunos de sus vasallos, cada vez más poderosos, condados y señoríos a fin de asegurarse con sus servicios y lealtad la estable seguridad de la corona que ceñía sus sienes. Ello hizo que se compilaran todos estos señoríos en un libro llamado «Becerro de las Behetrías», en el cual tomaban carta de naturaleza todos ellos. Uno de estos señoríos fue el de Fuensaldaña, que a mediados del siglo XVIII pertenecía al marqués de Alcañices, conde de Grajal y Villanueva, al que se añadió el condado de Fuensaldaña, condado que por su minoría de edad señoreaba su madre la condesa, a la sazón residente en Madrid.
El señorío de este último condado limitaba por Levante con los términos de Valladolid y Cigales; por Poniente, con Valladolid y Villanubla; por el Norte, con el de Mucientes, y por el Sur, con Valladolid y el Despoblado de San Miguel de Pedrosa, teniendo 10 Kms. de Levante a Poniente, 4.125 de Norte a Sur y un perímetro de 5 leguas; es decir, 27,8 Kms., estando en este perímetro incluido el término de San Pedro de la Pedrosilla, donde había un «zercado con árboles frutales y el nuebo que ha ejecutado la Villa en un prado de ella en fuerza de las órdenes de la Corte», la figura de cuyo polígono era como la que aparece seguidamente:
El término de Fuensaldaña tenía 7.000 obradas. La obrada es una medida agraria de superficie que equivale a 600 estadales normalmente; el estadal, otra medida, ésta de longitud, de cuatro varas, equivalente a 3 metros y 334 mm.; pero en Fuensaldaña el estadal equivale a 3,5 varas castellanas de 10 tercias cada una. Sobre este territorio, pues, tenía dominio el dicho conde, el que, por derecho de vasallaje, percibía de los vecinos de Fuensaldaña, sus vasallos, la simbólica cantidad de carros de paja y gallinas por valor de 800 reales, cifra superior en 200 a los ingresos anuales de un jornalero agrícola, que recibía 2 reales diarios por día trabajado. El casco de la población estaba situado sobre una superficie de 25 obradas, o sea de 125 m2, donde se contaban 136 casas habitables y 10 arruinadas; de estas, 6 hechas solares. También tenía Fuensaldaña un mesón, arruinado por la desidia del Concejo, a quien pertenecía; un corral común para el ganado, una carnicería, una fragua igualmente propia del Concejo, así como unas paneras con lagar que eran las Tercias donde se recogían los tres tercios que formaban el diezmo de las cosechas efectuado por los vecinos. Además, en las afueras había un cortijo propiedad de un vecino, y el castillo-fortaleza propiedad del señor, que era utilizado por éste para panera.
Este pueblo presumía de cierta riqueza vitícola, ya que sus 594 aranzadas cubiertas con 237.600 cepas llegaban a producir algunos años más de 7.000 cántaras de vino; es decir, cerca de 126.000 litros. En años de abundante cosecha de uva era tanta la cantidad de mosto producido, que los 14 lagares que tenían las 14 bodegas situadas en la Cuesta del Sol rebasaban la capacidad de sus 42 grandes cubas, capaces cada una de ellas de contener 165 litros de vino, teniendo que exportar sus excedentes de racimos de uva negra como blanca, más de ésta que de aquélla. Pero la verdadera importancia en orden a la producción de esta villa no residía en su menguada ganadería, compuesta por bueyes, mulas y yeguas para la labranza y las 1.200 cabezas de ganado lanar, ni tampoco por su producción vinícola, no desdeñable, como acabamos de ver, sino por su rendimiento cerealista.
Fuensaldaña, como otros tantos pueblos de Castilla, era el típico pueblo de tierra de pan llevar; en sus 4.000 obradas de sembradura se alternaban los pardos de los barbechos con los verdes de sus sembrados en primavera, o el oro de sus espigas en verano, sin que el escaso número de álamos y árboles frutales fueran capaces de quebrar el monocorde concierto de la espiga, la tierra y el cielo castellano.
En efecto, Fuensaldaña producía un año tras otro trigo armún, trigo morcajo (1), cebada y avena en estas cantidades:
Trigo Armún...7.600 fanegas = 326.800 Kgs. Trigo Morcajo... 3.000 “ = 129.000 “ Cebada...1.600 “ = 54.400 “ Avena...4.000 “ = 112.000 “ Por tanto, en primer lugar de la producción se sitúan los cereales, con 4.558 Qm. de trigo de ambas clases; 1.120 Qm. de avena y 544 Qm. de cebada. Seguidamente el vino, con 1.260 Hl., y luego, ya a mucha distancia, las leguminosas y productos hortícolas y frutícolas, que no hacían sino cubrir las necesidades alimentarias de los 450 habitantes del pueblo.
En último lugar deben citarse los abastos de carne, que se hacían con el obligado en carnicería y huevos y leche de oveja o cabra, así como la miel que producían las 91 colmenas de los 4 colmenares existentes, que ascendía un año con otro a unos 180 azumbres. El resto de los artículos de abastecimiento, como pescado, aceite, velas, telas, calzado, etc., etc., eran provistos por los mercaderes que especialmente desde la capital, Valladolid, surtían a los pueblos de su entorno.
La sociedad de Fuensaldaña era la típica del medio rural, y aunque la convivencia diaria eliminaba las grandes distancias establecidas en las ciudades en las cuales cada clase social era un compartimento estanco, no por eso se confundían hasta unificarse. En el fondo, cada uno por su situación económica o profesional se sentía unido a otros de sus mismas características y, por tanto, diferenciado de los demás, aunque las relaciones entre unos y otros tenían el calor humano que faltaba en la ciudad.
Por todo ello podríamos hablar de tres diferenciaciones sociales o tres estamentos, que podrían fijarse así:
El clero, constituido en Fuensaldaña por tres sacerdotes, y las profesiones liberales, representadas por el escribano (hoy se llamaría notario) y el cirujano, aunque éste en el nivel más inferior de todos ellos.
Algunos acomodados labradores.
El resto; es decir, las profesiones y oficios que constituía la amplia base social del pueblo: panaderos, albañiles, canteros, herrero, carretero, sastre, jornaleros, pastores y zagales, mayorales de campo y de ganado, pequeños labradores y molinero.
Y, claro está, sobre todos ellos, en situación prominente, el señor: el conde.
Sin embargo, no deben olvidarse las 28 religiosas que poblaban el convento de la Concepción, perteneciente a la Orden de Franciscanas Descalzas, las que, por su peculiar condición, no pueden ser encasilladas en ninguno de los tres niveles enunciados, y que eran objeto de la consideración y respeto de todos ellos.
Del mismo modo, el Concejo o Ayuntamiento como institución oficial, porque tanto el alcalde como los regidores o concejales, privadamente podían pertenecer a uno u otro concepto social, pero como representantes de la autoridad, no; por ello, por estar situados en un especial y elevado nivel formaban un estamento social distinto.
Antes dijimos que Fuensaldaña tenía, entre otras cosas, una carnicería; pero al respecto debe añadirse la forma en que se accedía a esta actividad. Era normal en aquella época que la carnicería la llevase un obligado; es decir, una persona, preferentemente vecino del pueblo, a quien mediante subasta le era adjudicado el negocio de carnicería a cambio de obligarse (de aquí la palabra obligado), de comprometerse, a tener al pueblo abastecido de carne pagando una renta al Concejo, de quien era la casa donde se instalaba la carnicería, si bien en este caso el Concejo de Fuensaldaña no cobraba renta alguna.
Por otra parte, en el pueblo, aunque no de forma permanente, había treinta y una personas que se dedicaban a la actividad de panadería. Está claro que una villa de 450 habitantes no podía sostener a 31 panaderos, ya que si así hubiera sido, cada panadero tendría que trabajar solamente para 14 personas, por lo que la deducción se hace inevitable: el pan elaborado en Fuensaldaña era, en su mayor parte, vendido en Valladolid, como así consta al propio tiempo que el sobrante de sus caldos, con arreglo a las Ordenanzas sobre meter el vino en Valladolid de noviembre de 1579 y otras posteriores.
En cuanto a los bienes comunes, o del Municipio, consistían en los siguientes:
Un molino, el cual era movido por un arroyo, sin agua la mayor parte del año; una cantera; el derecho de cuarto de fiel medidor, derecho que fue adquirido por compra hecha a S. M. el Rey; diferentes prados (en total, Fuensaldaña tenía 168 obradas de prados, o sea unos 840.000 metros cuadrados); el mesón, la casa del matadero, la casa de la carnicería, las casas del Concejo, la de la fragua, las eras y los páramos, «que todo su producto será el de zinco mill y quinientos reales vellón».
Por lo que respecta a los gastos de dicho municipio, eran los siguientes:
A los alcaldes (había dos: uno perteneciente al estado noble y otro al estado llano, como en todos o casi todos los lugares, villas y ciudades), 18 reales al año (9 Rs. a cada uno por razón de varas); a los Regidores, 12 Rs. (3 Rs. a cada uno); al Secretario, 550 Rs.; al Alguacil, 22 Rs.; al Mayordomo de Propios (encargado de administrar los propios; es decir, los bienes del Ayuntamiento que antes se han relacionado), 80 Rs.; por recoger el pan (los cereales) del Señor, 80 Reales; por el paneraje (o sea, por acarrear las mieses o pan a la panera del señor; es decir, el castillo, como ya se ha apuntado anteriormente), 29 Rs. y 14 maravedís; por la función (fiesta local) y rogativa de San Pedro de la Pedrosilla, 200 Rs.; por la bendición del campo, 170 Rs., y por el papel sellado, 18 Rs. Total, 1.375 reales y 14 maravedís. Por tanto, el movimiento económico municipal era en 1751:
Ingresos...5.500 Rs. Gastos...1.357 Rs. y 14 mrs. UPERAVIT...4.143 Rs. y 14 mrs.
Finalmente, se debe hacer constar que, como en todos los pueblos y ciudades de Castilla, era normal que Fuensaldaña tuviera pobres. Estos eran de dos clases: los simplemente pobres, que eran todos aquellos que carecían de bienes raíces que pudieran ser legados a sus herederos a su fallecimiento; es decir, los jornaleros, y aquellos que tenían un oficio artesano (carpintero, pellejero, botero, carretero, arriero, tundidor, cestero, etc., etc.) y los pobres de solemnidad; es decir, aquellos que vivían de la mendicidad, teniendo que pedir limosna para poder sobrevivir. Pues bien, el número de pobres de solemnidad que había en Fuensaldaña a mediados del siglo XVIII, concretamente en 1751, era el de DOCE.
Algunos de estos pobres, cuando enfermaban eran recogidos en el hospital «...yntitulado de San Andrés, que su manutenzión y conseruazión está a cargo de la Cofradía sachramental de la Yglesia de ella y que por sí dho hospital no tiene vienes ni rentas algunas...»
Desde la Edad Media había en cada Lugar, Villa o Ciudad un hospital para la recogida y cuidado de los transeúntes pobres -como ya hemos señalado en otras publicaciones-, pero en la práctica no en todos los sitios aparecían, por lo que, sobre todo en el siglo XVIII, eran más los pueblos en los que no existía hospital que aquellos en los que se erigían.
Como normal general, puede establecerse el hecho de que en todas las ciudades había uno o varios hospitales. En los pueblos de cierta importancia (Medina del Campo, Tordesillas, Simancas, Tudela de Duero, Portillo, Mojados, Peñafiel, etc., etc., existía uno o dos, como en el caso de Portillo y otros lugares). En pueblos de menor importancia también figuraba, pero de forma muy precaria. En otros muchos pueblos, de muy escasa densidad de población, generalmente el hospital brillaba por su ausencia.
Por esto, podrían establecerse tres categorías de centros asistenciales u hospitales:
1º Los edificios que disponían de habitaciones, camas con sus ropas y rentas para su mantenimiento.
2º Los que disponían de una o dos camas y la Cofradía a cuyo cargo estaba el hospital atendían las necesidades más perentorias de los pobres que se acogían a él.
3º Los que sólo disponían de un cuartucho carente de camas y asistencia, en los que el pobre de solemnidad podía refugiarse cuando se encontraba enfermo o era transeúnte, para poder pasar la noche sobre un montón de paja por cama, protegiéndose del frío con sus propios andrajos.
Pues bien, éste parece ser el caso del hospital de Fuensaldaña, ya que, como hemos visto, textualmente se declara de modo oficial en las Respuestas Generales que «...no tiene vienes ni rentas algunas...» En este caso, cuando algún pobre de solemnidad de los doce que el pueblo tenía en 1751 era afectado por la enfermedad y carecía de familiar que lo atendiera, la Cofradía Sacramental de la parroquia se encargaba de él, y los cofrades sufragaban los gastos de su manutención y entierro cuando fallecía, así como los funerales correspondientes, o bien afrontaba los que se producían cuando era trasladado al hospital de otro lugar -normalmente al de Esgueva, de Valladolid-, donde era atendido hasta su curación o su muerte, que era lo más corriente.
Aquí se hace punto final a una exposición que necesariamente había de ser variada en su temática y brevísima en su exposición, ya que la fuente utilizada, el Archivo General de Simancas, no aconseja disgresiones que pudieran estar fuera de lugar y que podrían desencajar lo que tan bien encajado está *. (1) Trigo Armún se llamaba en el siglo XVIII al trigo limpio sin mezcla alguna de cualquier otro cereal; el trigo morcajo era una mezcla de armún y centeno a partes iguales. Ambos, el armún y el morcajo eran Panificables; éste era inferior en calidad y precio a aquél, pero superior en ambos conceptos al centeno.* Este fue el articulo póstumo entregado a la Revista por J. L. Martín Viana y que ahora publicamos como tributo de admiración y afecto a su memoria. Fuensaldaña. Muy cerca de Valladolid (a seis kilómetros), en dirección norte, aparece Fuensaldaña (646 habitantes) citada por primera vez en 1113 con el nombre de Saldania. Su castillo (siglo XV), propiedad durante dos siglos de la familia de los Vivero, vizcondes de Altamira y señores de Fuensaldaña, aparece rodeado, en parte, por una muralla de almenas y cubos. En sus cuatro ángulos se alzan sendos torreones y en el centro de los lienzos largos dos garitas.
En la actualidad el castillo es sede de las Cortes de Castilla y León. El convento de las Concepcionistas albergó en otros tiempos tres cuadros de Rubens que los franceses robaron durante La Guerra de la Independencia.

21 jul. 2007

Origen de la Familia Vivero ...

Enlace al Castillo ...
Fortaleza Medieval ...
Fotos... Historia... y Enlaces de Interés ...



Origen de la familia Vivero ...



De origen gallego, parece que proviene de "Vivero" donde los animales se alimentaban durante el invierno.
Historia
Un escritor del siglo XVII nos informa de los origenes de los Vivero.
" La casa de los Biveros y Vahamondes, Condes de Fuensaldaña- El licenciado Molina en la Descripción del Reyno de Galicia y ' Argote en libro 2 de la nobleza de Andaluzia, Matín López de Lezano a quién cita Argote y a entrambos Alonso López de Haro, en el tomo I de su Nobiliario y otros muchos autores dizen que los Vahamondes y Biveros son unos mismo, y que su solar es en el Reyno de Galizia en la villa de Santa Marta de Hortigueira, usaron por armas tres hortigas verdes en campo de oro con siete hojas sobre tres rocas sobre ondas de açul y plata, que son las de los Faxardos..., los Vahamondes y Biveros añaden al escudo una M coronada, porque dizen que descienden de D. Milia Infanta de Inglaterra, y añaden or la orla siete pezes de plata en campo roxo, con perfiles de oro, que dividen al escudo, por otras tantas cabezas de Moros, que cortó un Cavallero de los de Bivero que havia prometido al Rey D. Ramiro de León, por otros tantos pezes, que tomó en su presencia.
Situado en la provincia de Valladolid, la construcción de esta fortaleza comenzó en la última década del siglo XV y se terminó hacia el año 1509, su promotor fue don Alfonso Pérez de Vivero, tesorero del rey Juan II.
Tuvo una gran importancia militar, el castillo fue residencia de los Reyes Católicos tras la celebración de su matrimonio. Después pasó un breve tiempo en manos de los comuneros, de ahí Felipe II lo donó con todo su señorío a don Juan de Vivero, vizconde de Altamira. Quedó abandonado en el siglo XVII y, en el XIX, fue destinado a faenas agrícolas por su dueño el marqués de Alcañices. Después pasa a ser propiedad de la Diputación Provincial, que procedió a su restauración para destinarlo, en principio, a Parador de Turismo, utilización que nunca llegó a realizarse, y por último fue cedido como sede de las Cortes de Castilla y León, para lo que tuvieron que hacerse algunas reformas, sobre todo en el patio de armas, que se destinó a hemiciclo.
El recinto presenta una planta rectangular con cuatro cubos circulares en sus esquinas y almenas rematadas en bola. La torre del homenaje es de planta cuadrada, dividida en cuatro pisos y con treinta y cuatro metros de altura, que le hacen destacar sobre todo el conjunto


































Origen de la Familia Vivero ...

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Origen de la familia Vivero ...



De origen gallego, parece que proviene de "Vivero" donde los animales se alimentaban durante el invierno.
Historia
Un escritor del siglo XVII nos informa de los origenes de los Vivero.
" La casa de los Biveros y Vahamondes, Condes de Fuensaldaña- El licenciado Molina en la Descripción del Reyno de Galicia y ' Argote en libro 2 de la nobleza de Andaluzia, Matín López de Lezano a quién cita Argote y a entrambos Alonso López de Haro, en el tomo I de su Nobiliario y otros muchos autores dizen que los Vahamondes y Biveros son unos mismo, y que su solar es en el Reyno de Galizia en la villa de Santa Marta de Hortigueira, usaron por armas tres hortigas verdes en campo de oro con siete hojas sobre tres rocas sobre ondas de açul y plata, que son las de los Faxardos..., los Vahamondes y Biveros añaden al escudo una M coronada, porque dizen que descienden de D. Milia Infanta de Inglaterra, y añaden or la orla siete pezes de plata en campo roxo, con perfiles de oro, que dividen al escudo, por otras tantas cabezas de Moros, que cortó un Cavallero de los de Bivero que havia prometido al Rey D. Ramiro de León, por otros tantos pezes, que tomó en su presencia.
Situado en la provincia de Valladolid, la construcción de esta fortaleza comenzó en la última década del siglo XV y se terminó hacia el año 1509, su promotor fue don Alfonso Pérez de Vivero, tesorero del rey Juan II.
Tuvo una gran importancia militar, el castillo fue residencia de los Reyes Católicos tras la celebración de su matrimonio. Después pasó un breve tiempo en manos de los comuneros, de ahí Felipe II lo donó con todo su señorío a don Juan de Vivero, vizconde de Altamira. Quedó abandonado en el siglo XVII y, en el XIX, fue destinado a faenas agrícolas por su dueño el marqués de Alcañices. Después pasa a ser propiedad de la Diputación Provincial, que procedió a su restauración para destinarlo, en principio, a Parador de Turismo, utilización que nunca llegó a realizarse, y por último fue cedido como sede de las Cortes de Castilla y León, para lo que tuvieron que hacerse algunas reformas, sobre todo en el patio de armas, que se destinó a hemiciclo.
El recinto presenta una planta rectangular con cuatro cubos circulares en sus esquinas y almenas rematadas en bola. La torre del homenaje es de planta cuadrada, dividida en cuatro pisos y con treinta y cuatro metros de altura, que le hacen destacar sobre todo el conjunto